Para lidiar con enfermedades como la hipertensión, además de la medicación recetada por el médico, conviene seguir una dieta equilibrada y rica en nutrientes beneficiosos, evitando alimentos que puedan empeorar sus síntomas. El agua mineral con la que te hidrates a diario tiene un papel clave a la hora de controlar la tendencia a la tensión alta. Si la padeces, te interesará este artículo de consejos para elegir la mejor agua mineral para hipertensos.

 

Requisitos de la mejor agua mineral para hipertensos 

 

La hipertensión arterial afecta a millones de personas en el mundo. En los países desarrollados, el porcentaje de adultos hipertensos es del 25% y se sitúa como la principal causa de muerte, por delante de los accidentes de tráfico o de otras enfermedades como el cáncer.

¿Cómo reducir la cifra? Una parte importante pasa por modificar el estilo de vida del paciente. Y aquí entra en juego, junto a muchas otras, la pregunta que te ha traído a este post: ¿qué tipo de agua mineral es la más recomendable para una persona con hipertensión? 

En líneas generales, lo ideal es que cumpla con tres requisitos principales: 

  • Ser baja en sodio
  • Ser rica en calcio
  • Aportar un contenido aceptable de magnesio 

 

Bajo contenido en sodio contra la hipertensión

Hasta hace relativamente poco tiempo, las recomendaciones sanitarias sobre el agua que debía beber alguien hipertenso solo tenían en cuenta el contenido de sodio. De hecho es un factor fundamental a la hora de elegir una marca de agua mineral, pero no es el único. Nos pararemos en él de momento.

La ingesta de sodio de un adulto sano no debe superar los 2.3 gramos al día. Esto es lo equivalente, más o menos, a 5 gramos de sal. O lo que es lo mismo: una cucharada pequeña de sal de mesa. Está demostrado que si una persona se pasa habitualmente de este límite en su dieta, tendrá más posibilidades de padecer a la larga alguna enfermedad cardiovascular.

En el caso de los hipertensos, el máximo de sodio recomendado baja hasta 1.5 gramos al día. Lo que significa que para controlar esta enfermedad es necesario seguir dietas hiposódicas, a veces muy restrictivas, y medirse mucho en la ingesta de este mineral. Influyen el menú, los ingredientes y la preparación de los platos. Y también, por supuesto, el agua que bebemos. 

Se considera que un agua es baja en sodio cuando su contenido no supera los 20 mg por litro. En el mercado existen muchísimas aguas minerales embotelladas que se pasan de largo de esta cifra y que puede que lleguemos a consumir sin ser conscientes. Por eso lo primero que debe hacer una persona con hipertensión es fijarse en la etiqueta: si la concentración de sodio es mayor de 20 mg/l, esa marca debería descartarse.

¿Y qué ocurre con el agua del grifo? Como referencia, la media de sodio del agua en España es de 44,08 mg/l. Los datos varían según la zona, pero para poder asegurarnos de estar consumiendo la mejor agua para la hipertensión arterial, no cabe duda: optar por una embotellada siempre ofrece más garantías. 

Fuentes de Lebanza es una de esas marcas que se caracterizan por tener una concentración bajísima de este mineral: solo 1 mg de sodio por cada litro. Por eso doctores de todo el mundo la recomiendan a sus pacientes hipertensos.

 

Más aporte de calcio para personas hipertensas

La relación entre el consumo diario de calcio y el riesgo de enfermedades cardiovasculares no es algo nuevo. Un aumento en la ingesta de este mineral reduce la presión arterial y ayuda al metabolismo a expulsar el sodio sobrante. Por eso es tan necesario en la dieta de las personas con hipertensión.

Se recomienda que un adulto ingiera unos 1.000 mg de calcio al día. Esta cifra no se corresponde con la dieta moderna, en la que el contenido medio de calcio en adultos es de solo 440 gramos.

Cuando llega el momento de darle más protagonismo a este mineral, las encuestas lo dejan claro: nuestro primer impulso es aumentar el consumo de lácteos.

Es muy común creer (erróneamente) que solo alimentos como la leche pueden ayudarnos a elevar su ingesta. Nada más lejos de lo cierto. Algunas aguas minerales concentran tanto calcio como otros productos lácteos, con la ventaja a mayores de que no aportan calorías adicionales a nuestro organismo. 

Un ejemplo: para cumplir con el requisito diario de calcio y llegar a los 1.000 miligramos recomendados, una persona necesitaría beber solo 2 litros de agua mineral. Los mismos que ya se aconsejan para mantener los niveles de hidratación normales del cuerpo. 

Si quisiéramos alcanzar el mínimo de 1.000 mg. bebiendo sólo leche, tendríamos que ingerir unas 3 tazas al día, con las calorías añadidas que esto supone. Teniendo en cuenta los indicadores de sobrepeso y obesidad en la sociedad global hoy en día, tan desaconsejables en enfermedades como la hipertensión, beber agua mineral es una muy buena opción para un aporte correcto de calcio sin ganar kilos.

 

El magnesio y su relación con la salud cardíaca 

Un mineral que también se asocia con menor riesgo de ECV es el magnesio. Estudios han demostrado que, combinado con el calcio, el magnesio contribuye a reducir el colesterol tan propio en pacientes con hipertensión. Lo convierte en ácidos biliares y facilita su secreción.

 

Otros trabajos han apuntado directamente a una menor incidencia de infartos de miocardio en personas que beben habitualmente agua rica en magnesio, lo que implicaría que este mineral reduce el riesgo de isquemia coronaria. 

No está claro si este efecto beneficioso se debe solo al magnesio o a su acción combinada con otros minerales como el calcio. Por si acaso, la mejor agua mineral para hipertensos será una con alto contenido en ambos, como Fuentes de Lebanza. 

 

¿Por qué Fuentes de Lebanza es la mejor agua para la hipertensión arterial?

Nos consta que hay doctores recomiendan nuestra agua a pacientes que necesitan seguir una dieta hiposódica y baja en minerales. Como comentamos más arriba, su concentración de sodio es solo de 1 mg por litro. Esto ni se acerca al mínimo exigido para que un agua mineral se considere baja en sodio. En casos así, cuanto menos, mejor. 

Pero además, su aporte de calcio y magnesio hace que esté considerada como un agua cálcico magnésica, una característica que agradecerá cualquier persona con hipertensión arterial. El balance entre ambos minerales es muy equilibrado, por eso se incluye en el grupo de aguas suaves.

Si te preocupa la relación entre el agua mineral que bebes y tu hipertensión, sigue las recomendaciones que te hemos dado en este artículo y sabrás que siempre estás eligiendo la adecuada.